| "Optaron
por hacerme la vida imposible" (titular de El País, 15/01/2008)
Profesores de la Hispalense se unen para luchar contra el acoso
laboral
PILAR CHOZA - Sevilla - 15/01/2008
Vota Resultado 10 votos El acoso laboral (mobbing) es una realidad
que sobrepasa los datos oficiales (según la Universidad de Sevilla (US)
no existen casos reseñables) y que, sin embargo, ya ha sido reconocida
a nivel particular por algunos profesores. "Las estadísticas
generales no se corresponden con los datos de la US, pues aseguran que
en la Universidad y en los centros sanitarios es donde más se producen
este tipo de casos", afirma Inmaculada Rodríguez Cunill, que
actualmente se enfrenta a la denuncia de las dos personas a las que,
precisamente ella denunció por acoso.
La noticia en otros webs webs en español en otros idiomas "El
problema radica en la falta de libertad sufrida por los profesores"
Inmaculada Rodríguez ha sido una de las primeras profesoras de la
Universidad de Sevilla que se ha atrevido en estos últimos tiempos a ir
contracorriente y, por ello, ha tenido que pagar duras consecuencias.
Después de un año de acoso en el departamento de la Facultad de Bellas
Artes al que pertenece, en septiembre pasado solicitó la baja laboral,
con la que continúa aún. Su problema llegó a calar tanto en la
sensibilidad del profesorado sevillano que muchos docentes se unieron a
principios de noviembre para crear la Plataforma de la US contra el
Mobbing. Un mes más tarde, nacía también en el seno de la Hispalense
la Plataforma Universidad por el Conocimiento, que defiende una
institución académica pública, autónoma y que proteja las libertades
tanto de profesores como de alumnos; así como la Asamblea Unitaria de
Alumnos de la US y la UPO (Universidad Pablo de Olavide), creada con el
mismo fin.
"El problema radica en la falta de libertad a la que estamos
sometidos los profesores en esta Universidad", explica la docente,
que está contratada como personal laboral. Su problema comenzó en
octubre de 2006 cuando presentó una recusación en la Universidad antes
de presentarse a las oposiciones para ser titular. Rodríguez Cunill
denunciaba entonces que existía una "enemistad manifiesta"
contra ella por parte de dos profesores (el director del departamento,
Antonio Zambrana, y el anterior responsable, Francisco Arquillo). En
diciembre, Rodríguez Cunill ganó el pleito y, en contra de lo
habitual, que hubiera consistido en presentarse a las oposiciones en
otra provincia, realizó su examen ante un tribunal nuevo pero bajo la
acogida de la Facultad hispalense: "Zambrana es el anfitrión del
tribunal ante el que me examino: da techo y comida a los que me van a
interrogar".
Según Rodríguez, tanto Zambrana como Arquillo amenazaron con ir a
los tribunales pero, finalmente, ninguno lo hizo. Por su parte, la
profesora, que ostenta un Premio Extraordinario a su carrera y ha
participado en numerosos proyectos docentes, suspendió la prueba.
"En vez de ir a juicio, optaron por hacerme la vida
imposible", dice.
La situación se agravó cuando en abril la profesora pidió permiso
para ir 10 días a Palestina con un proyecto universitario. El
departamento y el Rectorado denegaron la licencia, pero ninguno
justificó la negativa, por lo que la docente decidió irse. A la
vuelta, se encontró con un expediente abierto que, por fin, tras meses
de apelaciones, hace un mes se anuló, aprobando su comportamiento.
En septiembre, en un clima de ansiedad constante, Rodríguez pidió
la baja. Fue a partir de ese momento cuando, gracias al apoyo de otros
compañeros, se crea la Plataforma Contra el Acoso Laboral y por la
Democracia en la Universidad. "Hay muchos casos similares. Existe
una nueva lista de correo -el Rectorado cerró hace más de un año una
oficial-, llamada 'opinamos' para que todos se expresen", denuncia.
Inmaculada Rodríguez tuvo que presentarse hace unas semanas ante el
servicio jurídico de la Universidad, dos días después de recibir un
anónimo en el que se le invitaba a dejar la Universidad. El motivo era
la acusación de los dos denunciados por ella: Arquillo y Zambrana,
quienes la denuncian por "calumnias e injurias". Este diario
ha intentado ponerse en contacto con ellos, sin éxito. La Universidad
no ha querido hacer ninguna valoración. |